El Bullying y/o Ciberbullying en caso de afectar
en las redes sociales de Internet, es un tema preocupante, uno de los
más importantes del que la sociedad tiene que enfrentarse además del acoso
escolar ya que afectando a menores en pleno desarrollo es muy preocupante ya
que modificara su futura personalidad con miedo a la sociedad y a socializarse.
Actualmente tenemos más medios de comunicación y redes sociales con las que
comunicarnos con nuestra familia, amigos, conocidos, nuestras relaciones
personales, grupos... pero también se pueden introducir personas que pueden
causar manifestaciones negativas ante la persona. Esto puede llegar a causar
traumas personales o a consecuencias más peligrosas como el suicidio.
Según la OMS, uno de cada cuatro escolares sufre
hostigamiento. La prevención es el punto más importante para evitar este tipo
de casos.
Existen varios tipos de acoso que se pueden dar a lo
largo de la vida afectando de diferentes formas a la víctima:
Físico: consiste en la agresión directa a
base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto
cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o
robos.
Verbal: es el más habitual. Sólo deja huella
en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima
mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público,
propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas,
lenguaje sexual indecente…
Psicológico:
se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o
dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni
debe hacer…
Social: consiste
en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica,
los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y
no contando con él/ ella en las actividades normales entre amigos o
compañeros de clase
Sexual: aquel que se da a partir de
recurrentes situaciones en las que desde palabras hasta actos de violencia
sexual puede hacerse presentes
A los educadores sociales, se nos pide que seamos la
píldora que cure el panorama, no se mira más allá, se delega la
responsabilidad, y si no surge efecto, también se delega la culpa. Para tratar
este problema del acoso y maltrato escolar, debemos establecer una serie de
pautas a seguir, a los padres, a los profesores, a todo aquel que pueda influir
en la socialización de un menor, para poder regular estas conductas y canalizarlas
para llegar a tan devastadoras consecuencias. Y no solo para con el menor, sino
para evitar el propio acoso o maltrato de los padres, tutores y personas de su
entorno familiar, personal, social, académico…Los educadores sociales tienen la
formación y los recursos necesario para la intervención. Desde
una base preventiva, es imprescindible dar charlas informativas a padres, en
asociaciones de padres, juveniles, de profesores, en centros de educación...
donde se pueda alertar de este peligro, donde se ayudará a que se detecten
casos y donde se apoyará en todo momento al menor infligido, todo con el fin de
acabar y evitar el maltrato o acoso al menor. Cuando se ha detectado un caso,
lo esencial es realizar un trabajo con el menor afectado, con su grupo de
iguales y a ser posible con los que realizan o realizaron el acoso o
maltrato, así podríamos entender, localizar, detectar y analizar el
origen de este mal, y acabar con él en tiempo. También es importante el
manejo formativo por parte de los educadores para combatir el acoso
por Internet, a través del
cual también se puede informar, analizar, prevenir e
intervenir.
Por parte del entorno familiar, se ve necesario
establecer vínculos afectivos positivos y moldeables a la vida del menor,
también que la familia este estructurada, es decir, que tenga hábitos y normas
razonadas de tareas y comportamiento, donde se puede conseguir y aprendizaje
social. Además, también se buscara motivarlo y tener una comunicación personal
sobre sus vidas, y sobretodo enseñar a respetar a los demás.
Dado que los casos de Bullying
suelen transcurrir en la sombra y la mayoría de los casos no son denunciados,
resulta de gran interés el poder detectarlos para actuar sobre ellos.
(http://www.psicologoescolar.com/PROBLEMAS_MAS_FRECUENTES/BULLYING_ACOSO/indicadores_del_acoso_escolar.htm )
Algunos indicadores observables
desde el ámbito familiar de que un niño o adolescente está siendo objeto
de acoso escolar son los siguientes:
- Presencia de lesiones físicas.
- Pérdida o rotura de pertenencias.
- Cambios de humor muy acusados.
- Tristeza o síntomas de depresión.
- Pasar mucho tiempo sólo y no salir con
amigos.
- Descenso en su rendimiento escolar.
- Miedo a ir al colegio, o poner
excusas para faltar.
- Síntomas psicosomáticos (vómitos,
dolores abdominales) antes de ir al colegio.
- No hablar del colegio.
En el medio escolar se podrían
dar los siguientes indicadores de que un alumno está siendo acosado:
- Absentismo escolar frecuente.
- Descenso en el rendimiento escolar.
- Apatía, abatimiento, tristeza.
- Alumno que no es
escogido para trabajo de grupo.
- Soledad, ausencia de relaciones en
el colegio.
- Murmullos, risas por lo bajo, cuando un
alumno entra en clase o contesta a una pregunta.
- Viene con golpes o heridas del recreo.
- Casi siempre sale de casa con el tiempo
justo, o sale el último o el primero de la clase parano coincidir con los
agresores.
- Se pone nervioso al participar en clase.
- Conflictos frecuentes con los mismos
compañeros.
Los indicadores observables
desde la familia de que un niño o adolescente es un acosador, serían:
- Ausencia de empatía con el sufrimiento
de los demás.
- Prepotente y dominante con hermanos y
amigos.
- Hablar despectivamente de algún chico/a
de su clase.
- Mofarse o burlarse de sus iguales.
- Haber sido recriminado más de una vez
por peleas con sus iguales.
- Falta de cumplimiento de las normas en
casa.
Los indicadores para el
profesorado de que un alumno es un acosador escolar, serían:
- Falta de cumplimiento de las normas de
la clase.
- Burlarse de los demás cuando intervienen
en clase
- Comportamiento agresivo.
- Prepotentes y dominantes con sus
compañeros de clase.
- No asumir la responsabilidad de su
conducta, ni pedir perdón cuando ha actuado mal.
- Enorgullecerse de su conducta agresiva.
Por parte del entorno educativo, se necesitan
programas para combatirlo creados por el propio centro. Son los mejores
colocados para realizar una intervención grupal, diagnosticar incluso para ver
indicios de esta problemática. El acoso siempre ha existido, y se vive
interiormente, por lo que es difícil llegar a ellos. Generalmente pocas veces
se da cuenta el profesorado de estas circunstancias, y cuando se dan cuentan,
normalmente ya es tarde.
Los centros escolares deben utilizar estos programas
para concienciar del acoso escolar, fomentar la ayuda de los alumnos de manera
"intergeneracional", es decir, que los más pequeños se puedan apoyar
en los más grandes. Así, en caso de disputas o problema, aparecen estos alumnos
para ayudar y solucionar el problema, actuando mediante una mediación.
Todo esto sería más eficaz si fuera seguido por un Educador Social y que la
familia apoyara al menor en este momento.
El apoyo familiar siempre será necesario para que se supere esta etapa y
para ayudar a borrar las huellas marcadas en el menor de esta experiencia que
no debería haber sucedido.